Origen y primeros usos de las drogas
¿A qué
llamamos drogas?
En el “Manual sobre la dependencia de las
drogas” de Kramer y Cameron definieron a
las drogas como: “Toda sustancia que,
introducida en el organismo vivo, puede modificar una o más funciones de éste”.
Esto lo convierte en un término muy amplio, ya que podríamos incluir a casi
cualquier sustancia y medicina imaginable, desde un fármaco como la aspirina, a
un café, la cocaína, el alcohol, o incluso un fruto silvestre ligeramente
fermentado. Este documento formaba parte de un encargo de la OMS y buscaba ante
todo englobar a sustancias que causasen dependencia y síndrome de abstinencia.
El tema sobre la drogadicción y la dependencia a sustancias me gustaría tratarlo
en otra ocasión con mayor amplitud.
A esta definición de Kramer y Cameron me gusta
sumarle el concepto griego de Phármakon,
del que deriva nuestra palabra fármaco
que significa al mismo tiempo “remedio” y “veneno”. No los diferenciaban. Eran
conscientes de que la misma sustancia que podía ayudar al organismo, también
podía causarle daño. Para nosotros fármaco,
droga o medicina deben ser sinónimos. Ningún fármaco es totalmente inocuo o
tóxico, es algo que depende de la dosis y las características del usuario.
Antonio Escohotado lo explica a la perfección: “Hablar de fármacos buenos y
malos era para un pagano tan insólito, desde luego, como hablar de amaneceres
culpables y amaneceres inocentes”[1].
Distribución
geográfica de las drogas
La distribución geográfica de las
principales plantas psicoactivas según la paleobotánica sería a grandes rasgos
la siguiente:
- El norte de Asia y Europa fue pobre
en general, salvo por ciertas especies de hongos y setas.
- En Europa Central y Occidental era
rica en solanáceas alucinógenas, como el beleño, la belladona, la mandrágora y
daturas. En ciertas áreas son comunes los hongos psilocibios y la amanita
muscaria, grandes visionarios. Parece que el origen de la adormidera está en el
sudoeste del Mediterráneo, y se cultivó incluso junto a los lagos suizos.
- El Crecente Fértil (del Nilo al
Ganges) son abundantes la adormidera, el cáñamo y daturas.
- Indochina y China eran ricas en
cáñamo y opio. El cáñamo sería originario de China o de Turquestán.
En Extremo Oriente estaría el té y el
betel.
- En Oceanía el kawakawa, una raíz con efectos sedantes.
- Australia solo destaca por la Duboisia hopwoodii, una solanácea que
permite fumar sus hojas, ricas en nicotina y escopolamina, un alucinógeno.
- En América, la flora es
especialmente rica al sur del río Mississipi, como la coca, mate, cacao y
guaraná, tabaco y peyote.
- En África tendríamos cáñamo,
daturas, la iboga, café, kat y la nuez de cola.
Primeros usos
El ser humano descubrió las sustancias
psicoactivas muy pronto, en época Paleolítica. Podemos saberlo gracias a casos
documentados con monos, que alimentándose de bayas y frutos silvestres, han
tomado alguno de ellos en proceso de fermentación. Tras experimentar la
embriaguez, parece que estos animales aprendieron a identificar los frutos
fermentados y los consumen vorazmente, buscando a propósito sus efectos. Los
gatos hacen lo mismo con el tomillo, la valeriana y la hierba gatera (nepeta cataria)[2].
Nuestro primer consumo también se
produjo del mismo modo accidental, a través de frutos y bayas fermentadas,
incluso a hongos psilocibios, que darían lugar a episodios de embriaguez y experiencias
visionarias/alucinógenas. Teniendo en cuenta el carácter nómada y recolector de
los seres humanos del Paleolítico, la ingesta de nuevas y desconocidas
sustancias psicoactivas tuvo que ser continua. Y no podemos dudar del impacto
que produciría en ellos el descubrimiento de nuevas plantas y efectos. Dependiendo
de qué consumiesen, los efectos podrían ser variados: percepción sensorial
alterada, visiones fantásticas o aterradoras, alivio del dolor físico, del
sufrimiento emocional, energía desbordante, reducción del cansancio, aumento
del lívido sexual, desaparición del miedo o la duda…
No es raro pensar que los humanos más
evolucionados (neandertales y sapiens) diesen a las plantas psicoactivas una
importancia capital en sus vidas. Después de todo, serían para ellos experiencias
mágicas, sorprendentes, y su imaginación volaría tratando de combinarlo con sus
propias creencias religiosas. En este punto surgieron los chamanes como
facilitadores de visiones y viajes espirituales. Y no podemos olvidar sus usos
medicinales. Los médicos podían calmar dolores y curar enfermedades si conocían
bien los efectos de las plantas. Tampoco serían extrañas las festividades y los
rituales que incluyesen algún tipo de embriaguez colectiva.
Las dificultades para conocer las
costumbres de las sociedades humanas paleolíticas no nos permiten saber con qué
finalidad consumían dichos fármacos y con qué frecuencia, aunque observando a
los pueblos primitivos contemporáneos a nosotros, seguramente se reservaban
para propósitos festivos, mágico-espirituales, medicinales y militares.
A medida que las sociedades avanzaron
y nos dejaron mayor información escrita y yacimientos vamos siendo capaces de
conocer mejor sus hábitos. El uso de las drogas llegó a ser una parte
fundamental de sus vidas. El uso del alcohol puede remontarse al 8.000 a.C,
algo demostrado por la existencia de vasijas para almacenar miel o frutos, con
el fin de elaborar hidromiel, vino y cerveza mediante fermentación. En China el
cáñamo se cultivó desde el 4.000 a.C. Los incas recogían tres cosechas de hoja
de coca al año, y la mascaban para reducir la fatiga, además de como
analgésico. Su uso podría alcanzar el 5.000 a.C. Hacia el 2.500 a.C, el cultivo
de adormidera era común en varias zonas de Europa, como Suiza y norte de
Italia, y su principal consumo era la
ingesta oral.
Ejemplos de uso durante la Antigüedad
El primer fármaco con constancia
escrita en la Historia es el opio, que aparece en tablillas cuneiformes
sumerias del tercer milenio a.C, en Uruk. Uno de los dos símbolos que representan
la planta, la dormidera, significaba “gozar” o “júbilo”[3].
Otras tablillas sumerias, esta vez del 2.300 a.C mencionan la cerveza y la
recomiendan para mujeres lactantes. El Código de Hammurabi castigaba el rebajar
las bebidas alcohólicas en las tabernas.
Los babilonios usaban ampliamente las
daturas (un género de plantas solanáceas) y la mandrágora, aunque no hay
pruebas de uso del cáñamo hasta los asirios en el 900 a.C, en forma
principalmente de incienso. Los médicos babilonios usaban para fines médicos
además de lo mencionado antes sustancias sumamente venenosas, como el eléboro
negro.
La ley de Hammurabi establecía que un médico era responsable de los
fármacos usados en la cura de su paciente, de modo que debía advertirle de los
peligros e incluso podía negarse a tratarle. La pena que podría recibir por
causar la muerte de su paciente por culpa de su remedio era la amputación de
ambas manos, e indemnizarle si empeoraba su estado[4].
En el Antiguo Egipto, los
investigadores Grapow y von Deines identificaron más de 700 fármacos distintos nombrados
en los papiros conservados hasta hoy. El vino y la cerveza eran recetados habitualmente.
El uso del vino en Grecia es muy
curioso. Los textos como la “Odisea” y la “Historia Universal” de Plinio
mencionan vinos sumamente potentes, que debían aguarse hasta en proporciones de
20 a 1, y otros que con una proporción menor de 8 a 1 podían ser letales por su
toxicidad. En las fiestas donde se servía vino fue necesario instituir un
maestro de ceremonias que dictaminase el número de copas a beber. El vino de
los griegos, que era uva fermentada (la destilación del alcohol no aparece
hasta el siglo XII), no podía superar los 14º, por lo que su toxicidad podría
deberse a que se mezclaba con otras sustancias, como en Egipto, o por beber con
cráteras de un litro de capacidad.[5]
China fue la primera región en hacer
un uso imperfecto del destilado de alcohol, a partir de cerveza de arroz en el
siglo VIII a.C. Su medicina hizo uso de las fibras del cáñamo, y el tratado de
medicina “Pen Tsao Ching” avisa de su
capacidad visionaria: “tomado en exceso
hace ver monstruos, y si se usa durante mucho tiempo puede comunicar con los
espíritus y aligerar el cuerpo”[6].
También usaron ampliamente el té y la efedra, dos estimulantes. China destaca por
haber sido el primer Estado en tratar de prohibir ciertas sustancias, como
aguardientes, tabaco y opio.
En Sudamérica la variedad de especias
psicoactivas es muchísimo mucho mayor que en Europa. Esto lleva por ejemplo a
que la miel de las abejas de esta región no esté compuesto de sacarosa, sino de
levulosa, que tiene un poder edulcorante muy superior, hasta el punto de ser
intolerables al paladar, e incluso tóxicas y muy útiles en venenos. La
hidromiel obtenida a partir de ellas produce efectos visionarios y alucinógenos[7].
En América Central el uso de hongos
psilocibios está documentado por la aparición de estatuillas con rostros
animales o humanos y cabezas con forma de hongo. Los cronistas españoles, tras
la derrota de los aztecas, nos muestran el uso del ololiuhqui (una trepadora), del peyote y hongos psilocibios. Una
estatua encontrada dedicada al dios Xochipilli lo muestra con el cuerpo
cubierto por flores de tabaco, ololiuhqui,
siniquiche y hongos. Todas ellas
contienen alcaloides visionarios, y se usaban principalmente en rituales
chamánicos de posesión, aunque también se usaron en ceremonias orgiásticas y
danzas grupales.
En la región andina el uso del
arbusto de coca es varios milenios anterior al Imperio Inca. Una leyenda sobre
su origen dice que sirvió para derrotar a un dios maligno, y que se convirtió
en una bendición que ayudaba a calmar la fatiga y el hambre. El consumo de coca
fue para los incas un privilegio de la nobleza, y el resto de la población
tenía prohibido hacer uso de ella sin permiso. Una parte de los tributos a
pagar consistía en producir panes de coca, que la oligarquía luego consumía en
grandes cantidades durante sus celebraciones. Aunque es una droga que destaca
por no usarse para fines visionarios o espirituales. Los incas tienen con la
hoja de coca uno de los primeros casos de prohibición de sustancias de la
Historia, junto con el aguardiente por parte de China.
Otras drogas americanas estaban
basadas en el alcaloide cafeínico, como el mate o el guaraná. En general posee
las mismas propiedades que mascar hoja de coca, al reducir la fatiga y el
hambre. El grano de cacao es originario de México, y me asemeja a la coca en
que era muy consumido por la nobleza, además de servir como moneda para los
intercambios. Su alcaloide psicoactivo se asemeja a la cafeína.
El tabaco destaca por servir al mismo
tiempo como un estimulante y un calmante. Su forma de consumo es variadísimo,
al incluir fumar, aspirar, lamer, masticar, comer, beber, como un ungüento,
gotas oculares e incluso como enema.
Uso en la religión
Aparte del uso particular o medicinal
de estas sustancias, uno de sus principales papeles fue el religioso. Los
primeros chamanes y sacerdotes empleaban drogas para producir estados de
percepción alterada en las que los espíritus o la divinidad se pudiesen
manifestar de forma enteogénica, es decir, a través del cuerpo del consumidor.
Esta comunión con lo divino podía ser tanto individual como grupal.
Los védicos usaban estos estados
alterados para poder “buscar a los dioses”, como dice su texto sagrado, el Rig Veda. Incluso la planta que usaban
para sus brebajes, el soma, comparte nombre con uno de sus dioses principales.
Los védicos practicaron ritos semejantes a orgías bacanales sumidos en una
ebriedad alcohólica, aunque con la evolución de la religión brahmánica, estos
rituales fueron siendo rechazados.
Los chamanes escitas, caucásicos e
iranios usaban el cáñamo para producir momentos de éxtasis[8].
En el norte de Asia y Europa, las setas visionarias se utilizaban durante los cánticos
a las divinidades. La amanita muscaria
era muy empleada, como en Siberia, donde se usaba en rituales de iniciación.
Era seguramente una de los fármacos usados para producir la furia berserker vikinga y la de otros pueblos
guerreros.
Ciertos ritos que conllevaban
embriaguez daban lugar a desinhibición, pérdida de la conciencia o trances.
Acompañado por música y bailes, podían verse actos de frenesí que no decaían
hasta que la sustancia dejaba de hacer efecto. Ciertas culturas las
consideraban posesiones por parte de dioses o espíritus, necesarias para
ganarse su amistad y su protección.
Otro tipo de ebriedad era la
extática, que buscan aumentar los sentidos y no conlleva pérdida de memoria.
Estas visiones y sensaciones de altura podían
llevar a un individuo a sentir que abandona su cuerpo, y a temer su muerte
durante el trance, considerándose renacido cuando pasa el efecto, y eliminando
parte del miedo a la muerte[9].
Clasificación de las sustancias
Hay numerosas formas de clasificar
las drogas, como Louis Lewin, que lo hacía en cinco tipos y erraba bastante: euphorica, phantastica, inebriantia,
hypnotica y excitancia. Otro
modelo se basa en la capacidad adictiva, diferenciándola entre grande y pequeña
(A. Porot por ejemplo), que también contiene fallos graves basados en el
seguimientos a las sustancias prohibidas entonces.
Yo emplearé el modelo que presenta
Antonio Escohotado, que es el siguiente:
Fármacos de paz
I. Opiáceos naturales
1.
Opio
2.
Morfina
3.
Codeína
4.
Heroína
II. Otros fármacos de paz
1.
Sucedáneos del opio
a. Metadona.
b. Buprenorfina
c. Pentazocina
a. Metadona.
b. Buprenorfina
c. Pentazocina
2.
Tranquilizantes mayores
3.
Tranquilizantes menores
a. Benzodiacepinas
a. Benzodiacepinas
4.
Somníferos
5.
Grandes narcóticos
a. Cloroformo
b. Éter
c. Gas de la risa y fentanilos
a. Cloroformo
b. Éter
c. Gas de la risa y fentanilos
6.
Vinos y licores
Fármacos de Energía
I. Estimulantes vegetales
1.
Café
2.
Coca
II. En el plano químico
1.
Cocaína
2.
Crack
3.
Anfetaminas
4.
Cafeína
5.
Estimulantes de acción muy lenta
Fármacos visionarios
I. Visionarios y alucinógenos
II. Sustancias de potencia leve o
media
1.
MDMA o éxtasis
2.
Derivados del cáñamo
3.
Marihuana
4.
Hachisch
III. Sustancias de alta potencia
1.
Mescalina
2.
LSD
3.
Ergina
4.
Hongos psilocibios y sus alcaloides
5.
Ahahuasca, iboga, kawa
6.
Fármacos recientes
a.
Ketamina
b.
TMA
c.
2c-B
d.
Salvinorina
[1]
Escohotado, Antonio. Historia General de las drogas. Espasa, 1998, p. 35.
[2] https://www.lavanguardia.com/natural/20160317/40499784970/animales-droga.html
[3]
Lindesmith, A. The Addict and the Law, Indiana Univ. Press, Bloomington, 1965.
[4]
Thompson, A. Assyrian Medical Texts. Proc. Roy. Soc. Med, 1924-1926
[5]
Escohotado, Antonio. Historia General de las drogas. Espasa, 1998, p. 79.
[6] Hofmann,
A. y Schultes, R.E. Plantas de los dioses. Fondo de Cultura, México, 1982.
[7]
Escohotado, Antonio. Historia General de las drogas. Espasa, 1998, p. 108.
[8] Meuli,
H. Scythica. Hermes, 1935, p.70.
[9]
Escohotado, Antonio. Historia General de las drogas. Espasa, 1998, p. 53.


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